Destrozaron el Local de las Escuelas Nos. 17 y 71

13 03 1972

El Dia             13 de MARZO de 1972

Graves destrozos causó una gavilla de vándalos —presumiblemente menores de edad— en las instalaciones y mobiliario de las Escuelas “Brasil” y “Barón de Río Branco” .

Las mismas funcionan —en turnos diferentes— en el mismo local ubicado en Avda. Brasil 2963.

Los depredadores, que se estima hayan actuado en la tarde y la noche del sábado último, penetraron al local a través de una ventana del salón N° 15 —ubicado en la planta superior— que comunica con una construcción, a la que se puede acceder libremente desde la calle.

Dicho edificio es también propiedad de la Escuela y está destinado a la instalación de nuevos salones de clase.

El resto del local docente es cuidadosamente cerrado los sábados de mañana, tras la limpieza de rigor y permanece así hasta el lunes, cuando es reabierto —en épocas de clase— para dictar los cursos correspondientes.

Ocasionalmente un sereno —que no vive allí— realiza una inspección de rutina.

Lo descubrieron Anoche

Anoche, al filo de la hora 21 el Sr. Julio Peralta, esposo de la Directora de la Escuela Brasil y el Arqto. Alfonso Devitta, incansable colaborador de la misma e integrante de la Comisión de Fomento, caminaban despreocupadamente por la Avda. Brasil, en dirección al centro.

Habían realizado un largo paseo por la Rambla e inmediaciones, conversando sobre diferentes temas.

Al llegar a la Escuela vieron, con extrañeza, que una luz permanecía encendida en el subsuelo del local.

Pensaron que alguien había olvidado apagarla el sábado, pero, en precaución se acercaron a mirar.

Lo que vieron, a través de la ventana, les llenó de asombro.

Diseminados en el piso en un gran desorden, se veían útiles escolares, túnicas, muebles rotos, manchas de tinta, etc.

Sólo era visible esa habitación, pero bastaba para suponer que quizás otras aulas estuviesen en la misma forma.

Rápidamente se dirigieron a la Seccional 10a de Policía —en cuyos dominios se encuentra la escuela— y realizaron la correspondiente denuncia. De inmediato se dispuso que les acompañase un funcionario, a efectos de penetrar en el local.

Todo Destrozado

A poco de entrar confirmaron que, desgraciadamente sus sospechas eran fundadas.

Un triste panorama, más digno de una pesadilla que de la realidad se ofreció a sus ojos.

Por doquier cuadernos, hojas, lápiceras, útiles, etc., se encontraban tirados y rotos.

Los armarios pertenecientes a las diferentes maestras y clases, se hallaban astillados, con sus cristales hecho polvo, en el piso.

Varios cielo rasos —de espuma plástica— colgaban como tristes pingajos sobre los pupitres, partidos y volcados unos sobre otros.

Libros escolares, varios de ellos pertenecientes a valiosas colecciones estaban tirados, con sus páginas arrancadas y esparcidas.

Equipos intercomunicadores —instalados recientemente— habían sido arrancados de sus cables y estrellados contra el piso.

Un mimeógrafo, antiguo pero en excelente estado, había sido tirado sobre las losas de éste y estaba, sobre la entrada principal, abollado e inservible.

Al parecer nada se había salvado. Los depredadores realizaron su inconcebible atentado.

Evidentemente contaron de tiempo suficiente para ello y nada escapó a sus manos que denotan la acción de psicópatas. En algunos lugares, marcas de manos sucias de tinta, mostraban en su tamaño que se trataba de jóvenes de escasa edad.

Se Avisa a las Autoridades

Minutos después los sorprendidos hombres dieron aviso a las autoridades escolares, que se hicieron presentes casi de inmediato.

Poco a poco fueron llegando los docentes del Instituto, repitiéndose en todos los casos escenas de gran emotividad.

Suspenden las Clases

Finalmente tras una pequeña deliberación ambas directoras decidieron suspender momentáneamente las clases de las dos escuelas, hasta tanto no se logre reorganizar el funcionamiento de la misma, gravemente deteriorada por este infame hecho.

 

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